(Las Cuatro Cosas que Más Importan) del Ira Byock, MD
Preparada por Liz Sumner
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Te Amo:
Esto aplica tanto a la persona moribunda como a la familia. Como humanos y como católicos, conocemos la necesidad universal de amar y ser amados. Los seres queridos quizá deseen o necesiten decir "te amo" a un ser querido, al acercarse más el fin de su vida. Puede ser algo que se había venido guardado a través de los años, debido a corazones endurecidos o relaciones dolorosas. Este momento en nuestras vidas podría presentar una hermosa oportunidad para sanar con estas sencillas palabras. La persona moribunda puede ser que también se haya guardado estos sentimientos, por no haber sabido cómo expresar el amor, y hasta quizá por no haber sentido que lo merecía. El don de expresar el amor a la familia o a los seres queridos puede crear un legado duradero y perdurable, un don que empieza a sanar y brindará consuelo en los días y años venideros, después de que se haya ido. Esto puede ocurrir en persona - frente a frente; por teléfono, si la distancia es un obstáculo; o compartido en cartas de hijos y nietos, amigos, etc.
Como dijo San Francisco: "Es dando que recibimos".
Además del amor entre la familia y los amigos, ahora es el momento para recordarle a la persona moribunda cómo Dios le ama a él/ella profundamente, que para Dios él/ella es "su amado/a". Que el amor de Dios perdura para siempre, a través de todas las pruebas y errores.
Gracias:
Uno de los tesoros verdaderamente bellos que surgen cuando alguien está a punto de morir o se encuentra seriamente enfermo, es que asumimos riesgos que posiblemente no asumiríamos de otra manera. Nuestros pequeños "pasos de fe" pueden derribar la distancia que ha ido aumentando con el pasar de los años. Podemos llevar luz a los días oscuros de la persona moribunda con esta palabra. Podemos manifestar nuestra gratitud a un padre/madre, esposo/esposa, pariente o hijo/a por su amor, sabiduría, apoyo, etc. ¿Por qué esperar hasta que el/ella muera para compartir nuestra gratitud y hablar bien de el/ella, cuando podemos hacerlo ahora, para que la persona lo escuche y reciba una bendición a través de nuestras palabras? La persona enferma quizá finalmente pueda aceptar un "GRACIAS". Posiblemente él/ella también tenga la necesidad o deseo de agradecer a su familia o amigos por lo que ellos le han brindado durante su vida. Estos dones tienen un valor duradero y cuando se comparten, aumentan en valor y significado.
Nuevamente, como personas de fe, podríamos sugerir, por ejemplo, darle gracias a Dios por las lecciones de la vida, por la misericordia en el sufrimiento, por la esperanza de la salvación por venir, por el don de la vida que hemos compartido. La lista de cosas por las cuales agradecerle a Dios podría constituir una reexaminación agradecida de lo que se ha vivido, tanto en la alegría como en el sufrimiento, lo cual reafirma nuestros vínculos con Dios y entre nosotros mismos.
Perdón:
Al enfrentar el final de nuestra vida, surgen muchas cosas del pasado que ciertamente podrían ser el motivo de que nuestra partida se demore, cuando nuestro cuerpo verdaderamente se esté "desvaneciendo". El perdón entre los miembros de la familia es un medio poderoso de sanar las relaciones y crear el espacio para que entre el amor. Tanto la persona moribunda como los miembros de la familia, quizá deseen expresar que se perdonan los unos a los otros o podrían procurar aliviar la pena que hayan soportado por mucho tiempo, al saberse responsables de causarle sufrimiento a otra persona. Muchos buscan la reconciliación que solamente puede darse mediante la atención sacramental. El reconciliarse con Dios es frecuentemente algo que se tiene que hacer antes de entregarse al proceso de morir. La Unción de los Enfermos es un hermoso sacramento para compartir con la familia y la confesión privada de los pecados podría ser una verdadera fuente de paz, al prepararse para el final de este peregrinaje terrenal. Muchos esperan hasta que a la persona sólo le quedan unos minutos de vida para llamarle urgentemente al sacerdote. Es sabio prepararse con tiempo y aprovechar la ocasión para que se reúnan alrededor de la persona moribunda y den testimonio del don de la infinita misericordia que Dios nos tiene.
Despedida:
El decir adiós es algo muy fácil para algunos y dolorosamente difícil para otros. Cada uno de nosotros lo hacemos y lo expresamos en el momento que creemos justo y a nuestra manera. Nuevamente observamos la bendición de poder despedirse, tanto para la persona moribunda, como para los que se quedan. Para muchos, esto no será tan obvio, pero se expresará a través de los preparativos que la persona moribunda haya hecho "para cuando ya no esté" o para un futuro que no vería. También se manifiesta al momento de partir y en la distribución de las posesiones y la sabiduría. Nuestro regalo final del uno para el otro se entrega al momento de partir. Las palabras que los moribundos pueden decir son "Me quiero ir a casa, me tengo que ir, me tengo que ir..." o manifiestan una urgencia de "ir a alguna parte". También sienten como que algo o alguien, que nosotros no podemos ver, tiran de ellos o les llama. En el reconocido libro de relatos sobre pacientes desahuciados, próximos a morir "Final Gifts" (Últimos Regalos), se encuentran maneras de estar atentos al lenguaje especial que los moribundos utilizan para alertarnos, si estamos atentos al mensaje, de que se preparan para su partida. Inclusive los niños experimentan esto. El ofrecer palabras de amor y consuelo, reafirmarles que se cuidarán los unos a los otros, que no le olvidarán, que seguirá viviendo a través de otros miembros de la familia, de los recuerdos, de amigos y objetos, lugares especiales, les tranquilizará. La persona que está muy enferma quizá quiera o necesite que se le apoye en su necesidad de despedirse de los seres queridos por los cuales él/ella también se preocupa. A la persona moribunda posiblemente se le tenga que dar "permiso" de que se vaya, si es que se percibe que espera por alguien o algo, como una pieza final del misterio que está por realizarse. Nos conforta nuestra esperanza de volvernos a ver en la próxima vida, libres del dolor, sufrimiento y la preocupación.
Información Actualizada de la biografía del Dr. Ira Byock
El Dr. Ira Byock, un líder nacional en la medicina paliativa y autor, es el director del Programa del Cuidado Paliativo del Centro Médico Dartmouth-Hitchcock; Centro para el Cáncer Norris Cotton. Sus obras y numerosas iniciativas han tocado muchos programas y a innumerables personas, con su compromiso, compasión, destreza y visión.