
Declaración Sobre La Eutanácia
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I. El Valor De La Vida Humana
La vida humana es la base de todas las cosas buenas, y es la fuente y condiciOn necesarlas de cada actividad humana y de toda la sociedad. La mayorla de la gente mira la vida como algo sagrado y sostiene que nadie puede disponer de ella por su voluntad, pero los creyentes yen en vida algo mayor, como un regalo del gran amor de Dios, que nos invita para preservarla y para hacerla fructuosa. Y es esta ültima consideraciOn que da lugar a las consecuenclas siguientes:
Nadie puede atentar contra la vida de una persona mocente sin oponerse al amor de Dios por aquella persona, y sin la violación de un derecho fundamental, y por Jo tanto comete un grave crimen. [4]
Cada uno tiene el deber para conducir su vida de acuerdo con el plan del Dios. Esa vida se confla al individuo como una cosa buena que deba de dar fruto aqul en la tierra, pero que encuentra su perfecciOn completa solamente en vida eterna.
Intencionalmente causar su propla muerte, o suicidio, está por lo tanto es igualmente tan mal como un asesinato; que tal acción de parte de una persona debe del ser considerada como rechazo a la soberanla del Dios y de su plan amoroso. Ademãs, el suicidio es también a menudo considerado como una negación del amor a uno mismo; la negación de un instinto natural a vivir, huyendo de los deberes de la justicla y la caridad debida al prójimo, a las varlas comunidades o al conjunto de la sociedad- aunque, como se reconoce generalmente, hay ocasionalmente los factores psicológicos glorla de la Dios, la salvación de almas o el servicio de sus hermanos, que una presentes que pueden disminuir la responsabilidad o aün uitarla totalmente.
Sin embargo, uno debe distinguir claramente entre lo serla suicidio y el de sacrificar su vida por una causa más alta, tal como para la persona ofrezca su vida o la ponga en peligro (cf. Jn. 15:14).
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