Conclusion:
Las normas contenidas en la actual declaración son inspiradas por un deseo profundo de mantener a la gente de acuerdo con el plan del creador. La vida es un regalo del Dios, y por otra parte la muerte es inevitable; es necesario, por lo tanto, que nosotros, sin que de ninguna de manera aceleremos la hora de la muerte, debemos poder aceptarla con responsabilidad completa y dignamente. Es verdad que la muerte marca el final de nuestra existencia terrenal, pero en al mismo tiempo abre la puerta en a Ia vida inmortal. Por lo tanto, todos debemos prepararnos para este acontecimiento a la luz de los valores humanos, y cristianos, aün más a la luz de la fe.
En cuanto a quienes trabajen en la profesión médica, no debe descuidar que deben de poner todas sus habilidades y medios a disponibilidad del enfermo y el moribundo; pero deben de también recordar cuánto más necesario es proveer a ellos la comodidad, amabilidad ilimitada y cordial caridad. Tal servicio a la gente es también servicio a Cristo el Señor, que dijo: "En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de estos más pequenos, que son mis hermanos, lo hicieron conmigo". (Mt. 25:40)
En las audiencias concedida alfirm ante, por su santidad Juan Pablo II aprobó esta declaración, adoptada en la reunion ordinaria de la sagrada con gregación para la doctrina de lafe, y ordenada su publicación.Roma, la congregación sagrada para la doctrina de la fe, de mayo el 5 el de aflo 80.
Jerome Hamer, O.p.
Tit. Archbishop De Lorium
NOTAS (English)