Declaración Sobre La Eutanácia
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Conclusion:

Las normas contenidas en la actual declaración son inspiradas por un deseo profundo de mantener a la gente de acuerdo con el plan del creador. La vida es un regalo del Dios, y por otra parte la muerte es inevitable; es necesario, por lo tanto, que nosotros, sin que de ninguna de manera aceleremos la hora de la muerte, debemos poder aceptarla con responsabilidad completa y dignamente. Es verdad que la muerte marca el final de nuestra existencia terrenal, pero en al mismo tiempo abre la puerta en a Ia vida inmortal. Por lo tanto, todos debemos prepararnos para este acontecimiento a la luz de los valores humanos, y cristianos, aün más a la luz de la fe.

En cuanto a quienes trabajen en la profesión médica, no debe descuidar que deben de poner todas sus habilidades y medios a disponibilidad del enfermo y el moribundo; pero deben de también recordar cuánto más necesario es proveer a ellos la comodidad, amabilidad ilimitada y cordial caridad. Tal servicio a la gente es también servicio a Cristo el Señor, que dijo: "En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de estos más pequenos, que son mis hermanos, lo hicieron conmigo". (Mt. 25:40)

En las audiencias concedida alfirm ante, por su santidad Juan Pablo II aprobó esta declaración, adoptada en la reunion ordinaria de la sagrada con gregación para la doctrina de lafe, y ordenada su publicación.
Roma, la congregación sagrada para la doctrina de la fe, de mayo el 5 el de aflo 80.
Franjo Seper Cardinal
Prefect

Jerome Hamer, O.p.
Tit. Archbishop De Lorium

NOTAS (English)

  1. Declaration On Procured Abortion, November 18, 1974: AAS 66 (1974), pp. 730-747.

  2. Pius XII, Address To Those Attending The Congress Of The International Union Of Catholic Women's Leagues, September 11, 1947: AAS 39 (1947), p. 483; Address To The lialian Catholic Union Of Midwives, October 29, 1951: AAS 43 (1951), pp. 835- 854; Speech To The Members Of The International Office Of Military Medicine Documentation, October 19, 1953: AAS 45 (1953), pp. 744-754; Address To Those Taking Part In The IXth Congress Of The Italian Anaesthesiological Society, February 24, 1957: AAS 49 (1957), p. 146; cf. also Address On 'Reanimation," November 24, 1957: A-AS 49 (1957), pp. 1027-1033; Paul VI, Address To The Members Of The United National Special Committee On Apartheid, May 22, 1974: AAS 66 (1974), p. 346; John Paul II: Address To The Bishops Of The United States Of America, October 5, 1979: AAS 71 (1979), p. 1225.

  3. One thinks especially of Recommendation 779 (1976) on the rights of the sick and dying, of the Parliamentary Assembly of the Council of Europe at its XXVIIth Ordinary Session; cf. Sipeca, no. 1, March 1977, pp. 14-15.

  4. We leave aside completely the problems of the death penalty and of war, which involve specific considerations that do not concern the present subject.

  5. Pius XII, Address of February 24, 1957: AAS 49 (1957), p. 147.

  6. Pius XII, Ibid., p. 145; cf. Address of September 9, 1958: A-AS 50 (1958), p. 694.

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