Servicios de "Hospice" y la Parroquia Católica
Servicios de "Hospice" y la Parroquia Católica
Formando una Relación de Colaboración y Mejorando el Apoyo a los Feligreses

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Las parroquias católicas a menudo pueden ser la "vecindad"—aunque no estén cerca de casa—llenas de caras conocidas. La parroquia es el lugar donde se reúnen los católicos para orar y crecer como comunidad de fe. Cuando se enferma seriamente un miembro de la parroquia, se ofrecen oraciones por él o ella, sin embargo puede ser necesario mucho más.

A continuación tenemos información sobre la mejor manera en que una parroquia puede tener acceso a los servicios y recursos de "hospice" y a utilizar los mismos para posibilitar mejores cuidados para los feligreses que viven con enfermedades que peligran sus vidas, así como brindar apoyo a las personas que cuidan de ellos.

Aprovechando al máximo la Experiencia con los servicios de "Hospice"
Es posible trabajar conjuntamente por el bien común del paciente / feligrés cuando la familia, la parroquia y el programa de "hospice" colaboran entre sí.

  • Se recomienda que el paciente y/o familia se familiarice con lo que es "hospice", así como con lo que no es. La elección de recurrir a los servicios de "hospice"—y cuál de ellos elegir—debería ser una decisión informada basada en las necesidades del paciente y la familia. También se recomienda que una persona designada que esté interesada (quizá hasta podría ser algún amigo(a) cercano de la parroquia) pueda llamar y hacer preguntas a los programas locales de "hospice", y que antes de ingresar al paciente, se lleve a cabo una entrevista.

  • Cualquier persona puede recomendar los servicios de "hospice" a una familia. Se puede hacer más por los pacientes—y sus familias—cuando se ingresa al programa temprano, en vez de esperar hasta que se esté "al borde de la muerte." Aunque en algún momento un médico deberá ordenar que el paciente es elegible, basándose en el pronóstico y en los objetivos de los cuidados, es perfectamente aceptable que la "idea" sobre los servicios de "hospice" la presente algún clérigo o seglar de confianza.

  • Debido a que la colaboración con y por el paciente y la familia garantiza que todas las necesidades serán satisfechas, los equipos de "hospice" reciben con agrado las visitas de los clérigos, su personal o voluntarios parroquiales. Dichas visitas pueden ayudar al capellán del programa de "hospice" y/o al personal a comprender y apoyar la manera en que se aborda la experiencia que atraviesa el paciente de llegar al final de su vida profesando cierta fe.

  • Si la familia lo permite, después de una visita, los visitantes de la parroquia pueden "poner al día" al equipo de "hospice" o pedir ayuda adicional. Los miembros del equipo de "hospice" escuchan con gusto las perspectivas de todas las personas que de alguna manera cuidan al paciente.

  • Las reuniones familiares en el hogar, hospital o en una clínica de cuidados especializados podrían beneficiarse al tener presente a una persona de fe, conocida por el paciente y/o la familia que pueda ayudar en las situaciones complejas o cargadas de gran emotividad.

  • A algunos pacientes y/o familias les es útil reunirse antes de que muera el paciente para planificar los servicios fúnebres. Esta reunión de planeación puede ser de colaboración entre los miembros de la familia, el equipo de "hospice", el capellán de "hospice", algún representante de la parroquia—y en algunos casos—el paciente mismo.

Ayudando al feligrés seriamente enfermo o desahuciado
Ayudándoles a obtener la asistencia que realmente necesitan... y desean

Cuando una familia o persona está luchando con una enfermedad seria que amenaza su vida, es reconfortante para ellos saber que no se les ha olvidado. Algunos pacientes podrían estar aislados—carentes de una sólida conexión a la vida parroquial—sin embargo, en este momento de su jornada, necesitan que la parroquia les acoja de manera especial.

A continuación se encuentra una lista de algunas maneras prácticas de ayudar a la persona y/o a los seres queridos afectados:

Consejos para las visitas
  • Llame primero para saber cuándo es el mejor momento para las visitas.

  • Lleve algo—tarjeta, flores, fotografías, comida.

  • Cuando esté ahí, observe qué necesitan y pregunte si puede ayudar.

  • Mantenga viva la esperanza, hablando sobre cosas normales.

  • Demuestre interés sobre los asuntos serios.

  • Mantenga la experiencia de "comunidad" de fe, orando con el paciente y/o la familia.

  • Organizar los alimentos y comidas para el paciente, cuando sea apropiado—tomando en cuenta las restricciones alimenticias.

  • Proveer comidas pre-preparadas—refrigerios para los niños, tentempiés y comidas portátiles para los familiares que están demasiado ocupados para "comer

  • Llevar a los niños de la familia a la escuela, actividades o deportes para que su vida siga siendo lo más "normal" posible.

  • Realizar trabajos de jardinería—una buena manera en que los jóvenes pueden ser serviciales.

  • Hacer quehaceres domésticos como la limpieza y lavar la ropa.

  • Hacer mandados conforme vayan surgiendo—o con regularidad—incluyendo ir al Mercado o comprar víveres, recoger medicamentos.

  • Llevar y traer al paciente a sus citas.

  • Concertar cita para un corte y lavado de pelo en casa—la apariencia puede ser muy importante para los hombres y las mujeres que están confinados en casa o internados en algún centro médico.

  • Preparar celebraciones sencillas para conmemorar los días festivos y cumpleaños—esos días llegan aún cuando las familias se encuentran agobiadas y preocupadas.

  • Relevar a las personas que atienden al paciente por cierto tiempo para que puedan descansar, hacerse cargo de sus propias necesidades y prepararse para lo que está por venir

  • Ofrecer ser la persona que atienda las llamadas para poner a los vecinos, amigos y al personal parroquial al tanto de la condición y las necesidades del paciente.

  • Llamar por teléfono de manera regular—dejando mensajes si es necesario—para decirle al paciente y a su familia que se les recuerda y que se está orando por ellos.

  • Enviar tarjetas y pequeños detalles que pongan de manifiesto su amor e interés.

Apoyando a los menores que tienen a un ser querido desahuciado
Es importante ayudar a los hijos de la familia a realizar actividades "normales", adecuadas para su edad, en estos momentos A continuación presentamos una lista de algunas maneras prácticas de ayudar a los hijos de la familia:
  • Ofrecer llevar a los chicos—o turnarse con los amigos de los chicos para trasladarles—a la escuela, al centro comercial, a su empleo de medio tiempo, al club, y a las actividades de equipo

  • Ofrecer acompañar a los chicos a los eventos o actividades

  • Estimular las actividades que pueden formar parte del legado, como lo son las cintas de video, narraciones fotográficas, escribir cartas que los seres queridos puedan leer en el futuro

  • Proveer servicios de niñera para las familias jóvenes que tienen a un hijo o a un padre enfermo—los niños mayores pueden ofrecer jugar con los niños más pequeños, ayudarles con la tarea, o acompañarlos mientras que los adultos atienden a la persona enferma.

  • Ofrecer a los chicos la oportunidad de llamar o visitar a la persona enferma antes de que él/ella muera. Debido a que menudo los chicos se lamentan—incluso se enojan—cuando no se les da esa opción.

  • Explicar a los chicos antes de que visiten a la persona moribunda qué es lo que van a ver, escuchar, oler y permitirles salir por unos minutes si se sientes abrumados y necesitan un "respiro".

Proveyendo apoyo en el duelo de los chicos que han sufrido la muerte de un ser querido
Se presentan acontecimientos importantes y el padre/madre ya no está aquí...
  • Sugerir maneras en que la familia puede incluir los aportes y/o la participación de los chicos de la familia para los servicios fúnebres.

  • Recordar a los chicos al planear el panegírico, reconociendo el lugar que ocuparon en la vida del difunto(a).
  • Hablar con los chicos sobre el padre/madre que han perdido, a quien amaban y quien sigue viviendo a través de sus memorias y los relatos de los demás.

  • Incluir a los chicos en las actividades familiares con los amigos—ya que a menudo, después de perder al padre/madre, ya no tienen la misma estructura familiar que antes.

  • Realizar actividades como "Adoptar" al chicor por un día—especialmente observando los acontecimientos importantes que vivirán los chicos sin que su ser querido esté presente.

  • Pedir ayuda a los grupos de apoyo en el duelo, en los hospicios locales, aunque la persona que falleció no haya recibido servicios del programa de "hospice".

Las posibilidades para que haya colaboración entre la escuela, la parroquia y el programa de "hospice"
Foros, cursos de capacitación, programas para sobrellevar el duelo...
  • Ofrecer foros educativos—quizá en el "Día de los Difuntos"—para los padres de familia, con el propósito de informarles sobre los recursos disponibles para sus propios hijos cuando haya duelo en el hogar, así como para sus padres que están en proceso de envejecimiento y que algún día necesitarán del apoyo que brindan los servicios de "hospice".

  • Proveer a los adultos la información que podrán compartir con los chicos, adecuada a la edad de los pequeños, preparándoles así para la inminente muerte de su ser querido y para el funeral.

  • Establecer contacto con un hospicio local y con su programa para sobrellevar el duelo, para que si llega a haber una muerte repentina que afecte a un salón de clases y a una escuela, haya alguien a quien llamar para que hable con los alumnos y/o para que ofrezca recursos al profesorado.

  • Proporcionar un curso de capacitación para el personal parroquial, los ministros de Consuelo y los ministros Eucarísticos que visitan a los enfermos y a las personas confinadas en casa—utilizando los recursos del programa para sobrellevar el duelo que ofrecen los servicios de "hospice".

La Parroquia también puede ser un recurso valioso para el programa de "hospice"
Muchos de los que trabajan suministrando los servicios de "hospice" desconocen las perspectivas, creencias y prácticas únicas de la Iglesia Católica.
  • La mayoría de los programas de "hospice" reciben con agrado la oportunidad de que alguna persona de la parroquia ofrezca un curso de capacitación para el personal de los servicios de "hospice" para que puedan entender, respetar y apoyar de una mejor manera los fundamentos de las observaciones de la fe católica en los momentos más importantes de la enfermedad, la muerte y la pena profunda.

  • La parroquia puede ofrecer un foro donde se puedan explicar los servicios de "hospice" y los diferentes temas relacionados para ser un medio en la formación de grupos de apoyo para el duelo y para colaborar con el ministerio que brinda consuelo.

Preparado por Liz Sumner, RN, BSN—The Elizabeth Hospice 2006